Trastorno de Pánico: síntomas de un ataque y tratamiento

Trastorno de Pánico: entender los ataques de pánico y salir del círculo del miedo

«Sentí que me moría», «pensé que me estaba dando un infarto», «no podía respirar y quería salir corriendo»: así suelen describir su primer ataque de pánico las personas que llegan a CEETA. Muchas veces terminan en una guardia médica, con estudios cardiológicos que dan todo normal, sin entender qué les pasó.

¿Qué es un ataque de pánico?

Es un episodio súbito de miedo o malestar intenso que alcanza su punto máximo en pocos minutos, acompañado de síntomas físicos muy fuertes:

  • Palpitaciones o taquicardia
  • Falta de aire o sensación de ahogo
  • Dolor u opresión en el pecho
  • Mareo, inestabilidad
  • Hormigueo o entumecimiento
  • Sensación de irrealidad (despersonalización o desrealización)
  • Miedo a perder el control, «volverse loco» o morir

¿Cuándo se habla de trastorno de pánico?

Tener un ataque de pánico aislado no significa tener el trastorno. Se habla de trastorno de pánico cuando:

  • Los ataques son recurrentes e inesperados
  • Aparece un miedo persistente a tener un nuevo ataque («ansiedad anticipatoria»)
  • La persona cambia su comportamiento para evitar situaciones donde tuvo o teme tener un ataque (esto puede derivar en agorafobia)

El círculo vicioso del pánico

Un ataque de pánico genera miedo. Ese miedo hace que la persona esté más atenta a las sensaciones de su cuerpo. Esa hiperatención detecta cualquier cambio (el corazón que se acelera al subir una escalera, por ejemplo) y lo interpreta como peligro. Esa interpretación catastrófica dispara un nuevo ataque. Y así el círculo se retroalimenta.

Tratamiento basado en evidencia

En CEETA trabajamos el trastorno de pánico con Terapia Cognitivo Conductual de tercera ola, un abordaje con un alto nivel de efectividad comprobada. Incluye:

  • Psicoeducación: entender qué le pasa al cuerpo durante un ataque (y por qué no es peligroso) baja significativamente la ansiedad anticipatoria
  • Exposición interoceptiva: técnicas para provocar de forma controlada las sensaciones físicas temidas (mareo, taquicardia) y aprender que no llevan al peligro que se cree
  • Reestructuración cognitiva de las interpretaciones catastróficas
  • Prevención de la evitación, para que el trastorno no derive en agorafobia

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Cuanto antes se trabaja después del primer episodio, más fácil es evitar que se instale el círculo del miedo. Los estudios cardiológicos normales y los «es solo estrés» no alcanzan: hace falta un abordaje específico.

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Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Ante síntomas físicos intensos, siempre es válido descartar causas médicas con un profesional de salud.

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